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Beatriz Rico

Estáis a punto de comenzar un viaje conmigo. Pero antes tengo que dar algunas gracias. Gracias, Gabino Diego porque sé que tu amor hacia mi roza la rabia. Me quieres tanto que me haces llorar. Los ratos de carcajadas y complicidad los guardo en un lugar secreto. Nuestro pacto silencioso de amor y cuidad mutuo es eterno. Haría cualquier cosa por ti.

Gracias a Margarita por cuidar de mí y de mi hijo como si de su propia familia se tratara. ¿Realmente los límites del amor los marca la sangre? Sé que tu amor hacía mí y fidelidad no tienen límite, GRACIAS.

Gracias a mi familia, en especial a mi tía Nieves y a M. Eugenia, por su apoyo, por ser dos mujeres fuertes, increíbles, interminables… Siempre estaréis en mi vida. Sin vosotras estaría coja. A mi abuelo José, que guía mis pasos y nos ha dejado a todos un hueco imposible de llenar. A mis padres (Esteban y Erundina) y mi hermano Miguel, por su amor incondicional y apoyo en todo.

Gracias Massumeh por tener mi cara siempre a punto. Tus cremas son un milagro. Tu voz dulce, tu adorable conversación y tu risa, un bálsamo para el alma. La fuente de la eterna juventud. Eres una de las personas más buenas, inocentes y generosas que he conocido.

Gracias Resines, Carmen Maura, Ana Obregón (amiga fiel, eres todo un enigma para mí), Eva Lesmes, Quirós, Fran Sariego, Eduardo Campoy, Eduardo Gil, Cipri de Silk (uno de los mejores amigos que uno sueñe), Paco casas (Bis), Pilar Bardem (gran actriz, mejor madre y mujer), Pedro Larrañaga y Jorge de Juan por confiar en mí a ciegas, Luis Alegre por estar “ahí siempre”, Leonardo de Armas y Carmen por haberme hecho parte de su familia, Quique San Francisco, Ana Belén (te debo la vida…), Juan Pinzás y Pilar Sueiro, María Barranco (¡hermana!), José Luis Garci, Luís S. Narciso, Jorge Arqué, Daniel Ecija… Sin vosotros, hoy no sería quien soy. Amparo Larrañaga (por unos managers maravillosos).

Gracias Fernando Fernán Gómez. Te escribo y se me llenan los ojos de lágrimas. Lo que has escrito de mi en tus memorias (“El Tiempo Amarillo”) es lo mas bonito que nadie dijo de mi como actriz. Y viniendo de ti puntúa doble. Aún te veo con tu barba rubia, esos ojos azules… “NO TE ASUSTES. NO TE REGAÑO, ES QUE TENGO LA VOZ ASÍ”. Que me hayas dirigido en tus últimas películas no es un honor, es la inyección de autoestima necesaria para saber que sirvo para esto. Gracias por quererme, creerme. Gracias por tantos ratos en tu casa, tantas confidencias. Cuando me siento mal, te siento a mi lado (Tú, que no creías en otra vida!!), diciéndome “ANIMO, PRINCESA, TU PUEDES”. Gracias, gracias, nunca te fallaré. Gracias Emma, yo tampoco te fallaré.

Gracias a Antonio Durán y sus chicos, son muchos años llevando mi carrera, mis momentos buenos y malos, muchos ratos compartidos.

Gracias a todos los hombre que han pasado por mi vida, (menos a uno bajito; no lo digo por venganza o rencor, mi corazón no alberga odio. Simplemente creo que sólo hay que premiar a quien se lo merece). Me habéis tratado como a una verdadera diva. He sido la consentida de vuestro corazón y creo que casi nunca os he merecido. Hemos viajado, ido a la peluquería, de compras, a echar las cartas, a ver animales exóticos, a la selva, a hoteles de lujo, a sitios inmundos… nos han picado los mosquitos, nos hemos mareado en coche, nos hemos colado en sitios prohibidos, nos hemos reído, llorado, hemos visto nacimientos, muertes, hemos temblado, vibrado en conciertos y también de frio y miedo. Creo que en muchos casos no os he merecido. Os pido perdón por el daño causado, nunca fue con tal intención (sois tan dulces e inteligentes que lo sabéis, por eso seguimos en contacto. Para mi es la máxima prueba de lo maravillosos, nobles y sencillos que sois los hombres comparados con las mujeres… exceptuando al bajito).

Gracias a quienes me dejan vivir mi vida con libertad, respetándome, dándome la posibilidad de aprender de mis errores y aciertos. Gracias por entender que respetar mi vida es casi tan importante como vivirla.

No soy partidaria del “que hablen, aunque sea mal”, así que si no me conoces y vas a decir algo de mi que pudiera herirme, cállate, ya que el grado de estupidez humana alcanza cotas desmedidas, proporcionales al daño que pueden hacer. Tu libertad termina donde empiezan los derechos de los demás.

Desde aquí mi total repudio al que ejecuta cualquier tipo de violencia, al que agrede, al que pega una bofetada a un niño, una patada a un perro, somete a acoso a un empleado, viola, mata o comete un genocidio o un crimen contra la humanidad.

Mi total abrazo al pueblo Saharaui (con el que conviví pocos pero definitivos días), sois toda una lección de dignidad. Mi corazón está con vosotros. A las mujeres maltratadas (un abrazo también a Cristina del Valle, quien me mostró que la bondad del ser humano no tiene fin, por desgracia su maldad tampoco), y a cualquier pueblo oprimido. Vuestra voz estará siempre en mi garganta.

Marco, eres un milagro. Mi niño, mi tesoro. ¿Cómo puede haber salido tanta perfección de mí, siendo yo tan imperfecta? No me canso de mirarte aunque a veces te enfades. Nacho, lo hemos hecho entre tú y yo ¿No es increíble? Gracias por nacer, mi vida, porque sin ti yo no sería la persona más feliz del mundo.

CARPE DIEM

Ahora sí, comenzamos el viaje. Ya sois parte de mi vida.


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